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Del Profeta Isaías (53, 3-7)
"Todos errábamos como ovejas, cada uno marchaba por su camino y Yahvé descargo la culpa de todos nosotros. Fue oprimido y humillado pero El no abrió la boca como cordero llevado al degüello como oveja que va a ser esquilada permaneció mudo sin abrir la boca"
Palabra de Dios
MEDITACIÓN I
Por: Daniel Alberto Cano Narváez (I Filosofía)
Mi amado Maestro en esta vía has sufrido tantos oprobios y cada vez se vuelven más fuertes. El sol, el polvo, el desprecio de todos y una indiferencia letal, que se hace sentir entre el gentío, pareciera escucharse decir ¿Cuándo morirá? Pues muchos poderosos que se preocupan por sus intereses egoístas, no ven el condenado más que un estorbo, un simple desecho que hay que desaparecer.
Muchos hermanos nuestros viven esta situación, sumergidos en la miseria material, pero peor aun en la miseria espiritual, humillados hasta besar el suelo, pero ¿Qué esperanza les queda? Volvamos nuestra mirada al condenado. El odio, la corrupción, la injusticia, la desigualdad social, la falta de caridad, el desprecio y la marginación que estos hermanos sufren, hoy pesa sobre tus hombros, la carga se hace insoportable y caes por tercera vez. He ahí la esperanza, tú has ofrecido tu rostro para ser golpeado y te han llenado de ofensas, esta es la esperanza de los pobres.
Padre, la humanidad necesita seguir tu ejemplo, necesitamos profetas, hombres del evangelio, que no se olvide del pobre que cae en tierra, pues Dios no desecha al hombre para siempre, del afligido se compadece, por su infinito amor. Hermanos sigamos el ejemplo de Cristo y amemos al pobre porque el pobre es Cristo.
MEDITACIÓN II
Por: Darwin Cruz Ortiz (Curso Propedéutico)
Es impresionante ver como este hombre, Jesucristo, destrozado por el cansancio, los golpes e insultos nos enseña que en nuestro peregrinar como cristianos tenemos que aprender a sufrir con alegría, unirnos a él, a sus dolores y aflicciones para poder encontrar la respuesta en el silencio.
Tu caída, Señor, rostro en tierra nos da la gracia para lograr la victoria ante las tentaciones. Danos tu Espíritu de humildad y de fortaleza ante las adversidades de este mundo que, muchas veces nos hacen flaquear. |