I ESTACIÓN
JESÚS ES CONDENADO A MUERTE

 

Jesús es condenado a muerte
Del Evangelio según San Mateo (27, 22-23,26)
“Pilato les preguntó: ¿y qué hago con Jesús llamado el Mesías? Contestaron todos: ¡Que lo crucifiquen. Pilato insistió: Pues ¿Qué mal ha hecho? Pero, ellos gritaban más fuerte ¡Que lo crucifiquen. Entonces les soltó a Barrabás; y  a Jesús después de azotarlo lo entregó para que lo crucificaran”.
Palabra del Señor

 

MEDITACIÓN I
Por: Miguel de Jesús Toruño (IV Teología)

¡La justicia es juzgada, la misericordia despreciada, la verdad eterna del Padre ante la falsedad inicua del Hombre que se ha apartado de Dios no es acogida! ¡A llegado la hora del Hijo del hombre! Jesús, como verdadero Isaac llevando la leña del holocausto y dirigiéndose a la montaña para ser inmolado verdaderamente, sin ser sustituido por un cordero como Isaac a quien se le conservó la vida; el Padre eterno como Abraham, le precede llevando la espada del a obediencia que ha de inmolarlo y el fuego del amor que lo ha de consumir. Un amor que nos enseña la autenticidad de la vida, vida autentica que viene a nosotros por Cristo.

Cuando hay amor de Dios, manifestado en la vida del cristiano, el cristiano no puede sentirse indiferente ante la suerte de los hombres. El fanatismo, el deseo de poder, la envidia, ofuscan la consciencia, la turba que acusa a Jesús y pide su crucifixión se ve así caracterizada.

¿Cuántos falsos juicios hemos hecho? ¿Cuántos ataques a la fama, a la dignidad de los demás? ¿Será que como aquella turba ofuscada por el odio y manipulada por la envidia hemos condenado al inocente? Dice san Agustín “Procurad adquirir las virtudes que creéis que falta en vuestros hermanos y ya no veréis sus defectos porque no los tendréis vosotros” ¡Contemplad y ved cuan bueno es el Señor y amémosle en el hermano! ¡Vamos! caminemos junto a él en el viacrucis de la vida y, cuando lleguemos  al a cima del Gólgota  vislumbraremos la alegría de la Resurrección que es la negación de nosotros mismos, de nuestras pasiones desordenadas, el abandono del pecado, dando lugar al reinado de Jesucristo.

 

MEDITACIÓN II
Por: Juan de los Ángeles Ruiz (IV Teología)

Jesús es condenado a muerte, por su doctrina, por descubrir públicamente la hipocresía de los fariseos, con su predicación y vida agradó al Padre; pero no agradó a los hombres, lo mismo le pasa al que decide seguir los mandamientos de Jesús, será condenado, señalado y hasta tenido por loco.

Jesús deja que lo condenen, teniendo como punto de partida el amor que siente por la humanidad, no importa la suerte que le haya tocado, sino que con su muerte redime al hombre y le abre las puertas de la salvación.

 

MEDITACIÓN II
Por: Wilfredo Ramírez Urbina (Curso Propedéutico)

Jesús es condenado a muerte por declararse rey, es escarnecido pero precisamente en la burla emerge cruelmente la verdad. ¡Cuántas veces los signos de poder ostentados, por los potentes de este mundo, son un insulto a la verdad, a la justicia y a la verdad del hombre! Cuantas veces sus ceremonias y sus palabras grandilocuentes, en realidad no son más que mentiras pomposas, una caricatura de la tarea a que se deben por su oficio, el de ponerse al servicio del bien.

Jesús precisamente por ser escarnecido y llevar la corona del sufrimiento, es el verdadero rey. El cetro de Jesús es la justicia, el precio de la justicia es el sufrimiento: Él, el verdadero rey, no reina por medio de la violencia sino a través del amor que sufre por nosotros y con nosotros. Lleva sobres si la cruz, nuestra cruz, el peso de ser hombre, el peso del mundo. Así es como se procede y nos muestra cómo encontrar el camino para la vida eterna.