IGLESIA, MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y EL MENSAJE DE SALVACIÓN
Por Erick Alvarado Cole (Seminarista, I Teología)

Estamos viviendo en la era de la información; la informática, las telecomunicaciones, el internet, y todos los medios en general, se han convertido en una especie de “condición de posibilidad” para poder vivir entre los avatares del mundo.  La Iglesia, iluminada por el Espíritu Santo, ha podido vislumbrar la importancia que llegarían a tener los medios de comunicación, y así lo expresó desde el año 1965:

“Entre los maravillosos inventos de la técnica que, el ingenio humano… extrajo de las cosas creadas con la ayuda de Dios… [La Iglesia] fomenta aquellos que miran principalmente al espíritu humano y han abierto caminos para comunicar facilísimamente las noticias, ideas y órdenes… reconoce que estos instrumentos, rectamente utilizados, prestan ayuda valiosa al género humano… 

… considera parte de su misión servirse de los instrumentos de comunicación social para predicar a los hombres el mensaje de salvación y enseñarles el recto uso de estos medios…”1

Como institución humana, la Iglesia, se encuentra, se desarrolla y lleva a cabo su misión en el mundo; no puede ser ajena a los acontecimientos que viven los hombres en todo tiempo.  Por eso, me pareció interesante el punto de vista que el especialista en comunicaciones, Guillermo Rothschuh, nos presentó al impartir una cátedra a los seminaristas del primer año de teología, que precisamente, cursamos una materia sobre “Medios de Comunicación Social”.  A la luz de la reflexión de la Iglesia y basado en los planteamientos de Rothschuh, considero que: si realmente queremos ser capaces de entablar un diálogo con la gente, de manera que el mensaje del Reino, del cual es portadora la Iglesia, llegue a ser asimilado por todos, no podemos prescindir de los medios, que hoy por hoy están en “todas partes”.  Así, el Evangelio no será sólo letras en un “libro muy antiguo”, sino “palabras vivas” y llenas de contenido, ayuda efectiva para los cristianos y personas de buena voluntad.

Sin duda alguna, es indispensable apropiarse de los ambientes en que viven los fieles, a quienes se dirige el mensaje de salvación; y en ello pueden ser de gran ayuda los medios de comunicación.  Un buen pastor, debería preocuparse por lo que ven sus ovejas en la televisión, qué escuchan por la radio, qué leen en los periódicos, cuáles son sus sueños y aspiraciones.  Toda esta información, que proporcionan los medios, servirá para tener una visión más amplia de la realidad, no sólo por los hechos que hacen noticia, sino por las cosas que a la gente atraen y a lo cual dedican gran parte de su tiempo.

Confieso que mi percepción cambió, luego de la ponencia del señor Rothschuh; pues antes, como muchos lo hacen, pensaba que no servía para nada ver algo que no me agrada, como el caso de los llamados “Reality Show”.  Pero, es interesante el verlos e indagar en todos esos programas la motivación de la gente para verlos, de manera que en un futuro, como sacerdote, pueda también encontrar mecanismos para hacerle más atractivo el mensaje de salvación, no suavizarlo, ni predicar un “evangelio lite”,  sino mas bien que el mensaje se encarne en la realidad, utilizando la situación histórica concreta del momento con toda la fuerza que encierra la “Buena Noticia” del Reino.

Definitivamente, en la Iglesia, no podemos darnos el “lujo” de ignorar los medios de comunicación; todo lo contrario, se han de promover iniciativas a favor de una mayor presencia de los católicos en ellos. No niego que se han hecho esfuerzos en ese sentido, pero aún estamos largo de la meta. Generalmente los programas televisivos con contenido religioso tienen un formato que resulta aburrido, y hasta cierto punto arcaico, difícilmente llaman la atención a los jóvenes, que son la inmensa mayoría de población nicaragüense.  La Iglesia, igualmente, debe tener claro la problemática que vive el pueblo de Dios, para así lograr sembrar la “semilla” del Evangelio y que realmente dé mucho fruto, y en esto los medios de comunicación pueden ser de mucha ayuda, como ya mencioné anteriormente.

Con todo lo expuesto hasta ahora me preguntó si ¿no es eso mismo lo que hizo Jesucristo durante su ministerio público? Pues, Jesús se dirigía al pueblo con parábolas, utilizando ejemplos de la vida cotidiana (la viña, el sembrador, la higuera, el pastor, el rebaño, etc.  Así, con imágenes y alegorías sencillas supo llevar el mensaje del Reino hasta los corazones de los hombres y mujeres de su pueblo.  ¿No fue acaso, Jesús, un excelente comunicólogo?, ¡cuánto nos falta, todavía, aprender del Maestro!  Estoy plenamente convencido que, de haber existido el internet en la época de Jesús, hubiésemos podido verle en facebook, llevando  su mensaje y aprovechando las facilidades de los medios de comunicación en la realización de su misión.

Las nuevas tecnologías han revolucionado al mundo, en cual vivimos todos, católicos y no católicos, creyentes o no.  Si en la actualidad la televisión ha llegado a ser el principal medio de socialización, después de la familia, hemos de afrontar esto con valentía, de hecho los medios, “funcionan en tiempo real, esto es las veinticuatro horas del día los trescientos sesenta y cinco días del año… Inciden sobre nuestras conciencias de manera permanente… modelan nuestras pautas de comportamiento… forjan nuestros gustos y predilecciones2.  La influencia de los medios es realmente enorme, no puede ser ignorada; la Iglesia debe aprovechar su presencia en todos nuestros hogares para hacer llegar su mensaje, de manera que la incidencia de los medios se potencialice hacia el bien.

Nuevamente recurro al ejemplo de Jesús, quien afirmó que no venía a abolir la ley, sino a darle pleno cumplimiento.  Pues bien, la Iglesia, continuadora de la misión de Cristo, ha de entrar en el mundo de los medios de comunicación y orientar al pueblo para que puedan formar criterios sólidos y que no se dejen manipular por lo que ven en ellos, pues también hay mucho contenido negativo en que se transmite por televisión, radio, internet, etc.

Al inicio de este escrito cité un decreto muy importante de la Iglesia sobre los medios de comunicación social; el cual presenta una visión muy acertada sobre el uso de los medios y la sociedad.  La Iglesia, definitivamente, ha de valerse de ellos como una herramienta de apoyo en su misión; “si queremos confrontarnos con el mundo de hoy, debemos dominar el lenguaje de los medios, pues éstos son prácticamente omnipresentes3 y envuelven todas las realidades de nuestra vida. Concluyo citando al Papa Benedicto XVI: “el anuncio del Evangelio y de los valores cristianos no puede prescindir del uso profesional de los medios de comunicación, incluidos los más innovadores”4.

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1 Decreto Inter Mirifica. Concilio Vaticano II. # 1, 3.

2 Rothschuh, Guillermo. Los Medios, el Ojo revelado. CINCO, 2010. Pág. 35

3 Rothschuh, Guillermo. Durante la cátedra sobre Medios de Comunicación, impartida en el Seminario La Purísima, 21/03/2011.

4 BENEDICTO XVI. Discurso ante la Pontifica Comisión paras Comunicaciones Sociales, 30/10/2009